Åk 6–9
 
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1.3 Antiguas medidas del tiempo
La regularidad de los diferentes movimientos de la Tierra, la Luna y el Sol, marcando días, estaciones... creó en el ser humano la necesidad de orientarse en el tiempo para adaptar su vida. Por ejemplo en Suecia, donde podemos ver que existen prácticamente dos tiempos, que llamaríamos tiempo de claridad y tiempo de oscuridad. Los habitantes de estas zonas han tenido que adaptar sus costumbres a esta circunstancia.

No se tuvo muy claro desde un inicio el determinar un año; más fácil fue el mes, al relacionarlo con el movimiento de la Luna; pero un año, cuándo comenzaba o cuándo terminaba, esta idea dio origen a diferentes maneras de contar un año. Así podemos encontrarnos con el año egipcio, el año azteca, el año maya, el año inca, el año persa...

El Calendario Persa o Calendario Iraní es un calendario solar en el que el año comienza el primer día de primavera, cuando la noche y el día tienen la misma duración, por lo tanto puede ser el 21, 22 ó 23 de marzo.

En el calendario musulmán, el año es lunar. Se basa en ciclos lunares de 30 años (360 lunaciones, de tradición sumeria). Los 30 años del ciclo se dividen en 19 años de 354 días y 11 años de 355 días.

La mayoría de los países usa el calendario gregoriano que es el calendario establecido por el papa Gregorio XIII en el año 1582 y que fue sutituyendo poco a poco al calendario juliano. Suecia adoptó este calendario a partir del año 1753.

El uso de este calendario se ha extendido prácticamente a todo el mundo, incluso se usa en China, aunque ellos conservan su calendario en el que mantienen sus grandes festividades, como el año nuevo chino y para usos astrológicos.