Åk 6–9
 
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1.2 Historia

Tiempo

Podemos decir que desde el origen de la humanidad el hombre observó que la salida del sol se repetía con regularidad, así como la puesta; la luna cambiaba de tamaño constantemente, las estaciones se sucedían cada cierto tiempo... Es posible que estos acontecimientos le sugirieran la idea de medir el tiempo. El hombre comenzó a distinguir períodos que ahora llamamos meses, les darían nombres diferentes, pero eran períodos relacionados con el movimiento de la luna, mes lunar. Los árabes y los hindúes hicieron uso del mes lunar mientras que las culturas occidentales consideraron el mes de otra manera.

La cultura occidental, llamada también cristiana, considera el año del nacimiento de Jesús como el año cero. Casi todas las culturas tienen un año cero, que viene a ser el nacimiento de un personaje, como en el calendario brahmánico que se remonta al origen de Brahma. El calendario musulmán empieza a contar a partir de que su profeta Mahoma (570-632) huyó de la Meca hacia Medina dando comienzo a la hégira, así, el año 1980 fue para ellos el año 1 400. Para los hebreos, el año 1980 corresponde al 5 740, su primer año fue en su equivalente occidental el 3 760 a.C.

Pero el desarrollo de la técnica, de la historia y de la la ciencia ha dado lugar a que el ser humano se plantee la sencilla pregunta de ¿cuándo comenzó todo?
Científicos e investigadores hablan de que todo comenzó con el Big Bang. Esto viene a ser una teoría, según la cual, todo comenzó con una gran explosión que desencadenó la formación o desarrollo del Universo en época temprana.
Pero, la pregunta subsiste. ¿Qué hubo antes de la explosión?



Velocidad

En este apartado vamos a hablar de cómo se desarrolló el concepto de velocidad en Suecia. Nos remontamos al siglo XVI, en el que ya existía el servicio de correos y lo efectuaba un gañán (no recibía el nombre de cartero), quien debía recorrer las distancias a pie, llevando las cartas. Existía una reglamentación de la velocidad a la cual debían caminar, era de 10 km cada dos horas, mejor dicho, 5 km por hora. En caso de no cumplirla, sufrían el castigo de una semana de prisión a base de agua y pan.

Se sabe que hacia 1 800 existía un servicio de correo regular entre Estocolmo e Ystad, una distancia de 560 km. Para este servicio usaban como medio de transporte el caballo, debían hacer constantes cambios de caballo, porque se les estaba permitido cabalgar hasta 30 km. Si el viaje comenzaba en Estocolmo a las 6 de la mañana de un sábado, llegaba a Ystad el jueves por la tarde. La velocidad de este servicio de correo se había mejorado en comparación con el primer servicio hecho a pie.

Cuando se comenzaron a construir las líneas férreas, a mediados del siglo XVIII, se acortó el tiempo para recorrer grandes distancias, por ejemplo, de Estocolmo a Gotemburgo se podía tardar 12 horas.
Desde entonces hasta ahora el servicio de correo y de movilización se ha agilizado y se ha avanzado en su estudio.


Hoy nos encontramos con grandes avances de la ciencia, la técnica y un estable sistema de medidas que nos permite contar con instrumentos súmamente exactos con los cuales se consigue medir con un mínimo margen de error.

La velocidad de la luz ha desafiado a los hombres de ciencia, cómo medirla ha sido una incógnita que desde hace siglos ha mantenido en vilo a muchos científicos. Se cuenta que Galileo Galilei practicó experimentos para medirla, para lo cual determinó una distancia entre dos puntos, en cada punto habría una persona, cada una con una linterna. Mientras uno encendía la linterna y ponía en funcionaniemto el reloj para contar el tiempo, el otro, que estaba en el otro punto, debía encender la linterna apenas percibía la luz emitida desde el otro extremo. Cuando la primera persona veía encenderse la linterna del otro punto, paraba el reloj para anotar el tiempo. Conociendo, pues, la distancia recorrida por la luz y el tiempo que tardaba en recorrerla, pudo encontrar la velocidad de la luz. Este cálculo no fue exacto, pero sí muy avanzado para la época en que lo hizo.