Åk 6–9
 
Español/Polski
1.2 Historia

Desde época muy remota han existido expertos en cálculo capaces de resolver problemas muy complicados y, cuya resolución, ya implicaba dominar las raíces cuadradas. El hallazgo de numerosas tablillas de arcilla de los babilonios, que llevan grabados dichos problemas y que se remontan a los años 2 000 - 1800 a. C., corroboran la existencia de esos expertos dedicados a complicados trabajos matemáticos.

Para los matemáticos griegos, la resolución de un problema mediante la aritmética era arduo y las soluciones las representaban geométricamente; por ejemplo el producto podía imaginarse como el área de un rectángulo cuyos lados representaban a dos factores, multiplicando y multiplicador.

En el siglo III, el matemático alejandrino Diofanto (a quien se le considera inventor del álgebra) comenzó a entrever ciertas propiedades de las operaciones, pero sólo en casos particulares y sin llegar a generalizarlas.

En los primeros siglos de nuestra era, los conocimientos de los métodos para la resolución de problemas no se habían desarrollado. Este atraso en el cálculo se debió, probablemente, a la carencia de símbolos apropiados para representar convenientemente los números y las operaciones a desarrollar con ellos. Era necesario expresarlo casi todo mediante palabras.

Durante los siglos VII, VIII y IX, los árabes aportaron a Occidente la más importante innovación, se trataba de un sistema de numeración así como de la aparición del cero considerado como número. Estos nuevos instrumentos hicieron finalmente posible que los matemáticos agilizaran e impulsaran la investigación del cálculo.

En el siglo XVI fueron los matemáticos italianos los que aportaron fórmulas que resolverían ecuaciones de tercer y cuarto grado.
Hoy el álgebra es una rama muy amplia de la matemática y contribuye al desarrollo de las demás partes de la matemática.